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Notas de la Comunidad Mediosmedios

ARGENTINA:  HACIA EL PLAN FÉNIX O MÁS DE LO MISMO

 

Por Hugo Alberto de Pedro

 

      En Argentina, si por un momento pudiésemos detener la vorágine de los acontecimientos del país y diseñar una solución sustentable y duradera, otra podría ser la salida a la crisis en que nos encontramos.

 

      Llevamos medio siglo de marchas y contramarchas que lo único que han causado es mayor deterioro a la sociedad y su economía, se han ido generando procesos cada vez más perentorios y cuyas secuelas son difíciles de mensurar en números, pero que como sociedad presenta una caída estrepitosa en las expectativas que permitan la elaboración de un proyecto de país.

 

      Las políticas de estado, errantes y destructivas, nos han llevado a una impresionante pérdida de credibilidad que mantiene a todos los factores económicos desarticulados entre sí: gobierno, empresariado y trabajadores. La olvidada responsabilidad rectora de los gobiernos nacionales, anteriores y actual, es la principal causal de esta situación, ya que solamente a partir de un proyecto nacional que incorpore a todos los sectores posibilitaría no caer en la desazón y el descontento, provocando irreductiblemente que algunos, siempre los mismos, aprovechen esta situación para realizar efímeros negocios en todos los casos muy rentables y perniciosos para la población toda.

 

      Sabemos que lo que permite el crecimiento de una economía es una razonable y equitativa  distribución del ingreso nacional, siendo éste el que permite el desarrollo de los mercados internos y externos sobre la base de la potenciación de las capacidades productivas locales.

 

      Volver a la cultura del trabajo, la producción, la acumulación sana de capital y el desarrollo es el desafío de estos tiempos, con un mundo que se mueve a una velocidad vertiginosa solo se concibe poseer ideas y proyectos serios de crecimiento económico. No podemos permitir que se siga emparchando todos nuestros problemas con convenios de competitividad que solamente permiten distorsionar más aún la política tributaria. Abandonar la cultura financiera especulativa que dirige a nuestro sistema es entonces imperativo.

 

      Las potencialidades, de nuestra tierra y de sus habitantes, no pueden ser dejadas de tener en cuenta al momento de diseñar un perfil de Nación y es ahí donde las políticas activas permiten el desarrollo y crecimiento en búsqueda de un bienestar más justo y equilibrado.

 

      Conocemos que las oportunidades, en un mundo extremadamente globalizado, son infinitas como también la pugna por su obtención y realización. Las decisiones serias, competitivas, consensuadas y transparentes que permitan la mayor cantidad de piezas en el juego económico y social son las que posibilitan la potenciación de los negocios y su desarrollo posterior, ya que existe un compromiso del conjunto.

 

      Como país y producto de imposiciones hemos buscado caminos que han sido opuestos a lo que marcaban las corrientes mundiales del desarrollo, que nombrarlas sería cuestión de un análisis por demás de extenso, y cuya conclusión sería que fueron totalmente equivocadas ya que no contribuyeron al mejoramiento de la situación. Por el contrario han agravado el deterioro y causado crisis cada vez más difíciles de resolver, constituyéndose en verdaderos agravios a la comunidad.

 

      Por caso, tenemos el tema del endeudamiento externo que a través de las diferentes medidas económicas tomadas a partir de 1976 hoy nos encontramos en una situación de hecatombe  financiera que no tiene solución con los rumbos tomados. La solución definitiva que tiene la deuda externa, al entender de muchos y entre los cuales me incluyo, tiene dos vías que se deben tomar en forma conjunta: Jurídica: que permita establecer la verdadera deuda y desestimando la que se ha contraído en forma irregular; Financiera-Económica: estableciendo una reprogramación y moratoria con un plazo de, por lo menos, cinco años de gracia  para poder reencauzar la economía nacional en su conjunto y que permita atender los vencimientos desde una verdadera creación de recursos,  Éstas medidas devolverán al Estado Argentino la seriedad y credibilidad internacional y nos liberarán de los caprichos de los “agentes financieros” internos y externos que muy poco les interesa que nuestro país cumpla, sino más que dependa de las recetas de los organismos internacionales de crédito como hasta el presente. Que a pesar de sus felicitaciones han causado su incumplimiento y éste nivel de degradación general.

 

      En septiembre del 2001, académicos, intelectuales y economistas de nuestro país convocados por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, han realizado un trabajo denominado “Hacia el Plan Fénix” dando una respuesta seria a los problemas centrales de la economía argentina.

 

      Desde el Gobierno ha sido ignorada y como era de esperar descalificada por el Señor Cavallo (Ministro de Economía) quién opinó que “Son ideas del siglo diecinueve”, seguramente porque no parten de las “Fundaciones” que desde hace muchos años se ocupan del gerenciamiento  interno y externo de la hacienda nacional.

 

      Un Poder Ejecutivo que hace oídos sordos a lo que piensan y proponen profesionales, investigadores y docentes del ámbito universitario público y nacional, terminará siempre dominado por la opinión de muy pocos que seguramente están más preocupados por sus negociados o por los negocios de quienes los sostienen en el poder e imponen un discurso único. La falta de respeto y consideración en atender una opinión independiente e interdisciplinaria desde los claustros académicos, como es el trabajo antes mencionado, debe ponernos una vez más en alerta de lo que está sucediendo con el manejo de la cosa pública y lo que seguirá de persistir con el esquema reinante, que no pierde oportunidad para convencernos que es el único viable. Una gran mentira sin dudas.

 

      Este terrible error, aún no corregido tampoco por la clase política al no exigir su consideración pública, como lo son las propuestas y conclusiones  emitidas desde la óptica universitaria, que no son producto de reuniones secretas de los funcionarios del Gobierno Nacional en hoteles del exterior vaya a saber la opinión pública con quién o quienes mantenidas con el supuesto fin de arreglar la economía nacional, se convierte en un mensaje indecoroso para la patria, porque es justamente desde el pensamiento económico desde donde nacen las ideas de cambio. Estas  propuestas pretenden realizar un cambio en serio de las políticas en el mediano y largo plazo abandonando los criterios hegemónicos que se nos imponen como los únicos válidos.

 

      Con todo, confío que las organizaciones políticas, sociales, obreras y empresarias permitan el estudio y crítica a éste tipo de propuestas que buscan el diseño de un país diferente y que en el Congreso Nacional se de lugar a su discusión, porque así lo exige una realidad con decadencia económica, mayor desocupación, disminución del ingreso nacional, cierre de empresas, destrucción de las economías regionales, desprecio a la integración económica latinoamericana, potenciación de la precariedad: desnutrición - mortalidad infantil – analfabetismo - marginación, quiebras de empresas en todos los sectores, la destrucción de todo lo público: salud - educación - investigación; que junto a tantos otros problemas que los ciudadanos no deseamos y que seguramente no estamos dispuestos a seguir tolerando. Ya estamos cansados con más de lo mismo.

 

30 de octubre de 2001

 

Hugo Alberto de Pedro

Buenos Aires - Argentina

hugo_de_pedro@speedy.com.ar

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